martes, agosto 12, 2008

EL HUMANISTA INTOLERANTE

EL HUMANISTA INTOLERANTE

Un día me declaro humanista pero ese tinte cristianoso de mi formación infantil me habla de tolerar, de respetar, de convivir con EL OTRO; pero el brote de intolerancia me dice que no puedo soportar a cierta gente, que le debo huir a la estupidez reinante, que no me deje convencer, que no me parezca a ellos ni en sus modos, ni en sus gustos, ni en sus gestos. El brote de intolerancia me impide compartir una discoteca con traquetos, me impide compartir la calle con los emisarios del mercado de ruido machacado, me impide compartir mis ojos con el mal gusto imperante en la televisión, me impide compartir mis oídos con la babaza vacía de la radio juvenil.

El brote de intolerancia me impide compartir un gobierno que se brinca la ley internacional y a regañadientes presenta excusas, para intentar salvar sus culpas. Me impide compartir un gobierno originado en el desplazamiento de los campesinos por el arma autodefensiva de los gamonales. Me impide compartir un gobierno fraudulento y delincuente reelegido por cohecho.

Me voy con odio visceral contra todo, contra el ánimo patriotero que se viste de blanco olvidando la realidad de los campos y los campesinos, la ilegitimidad de este gobierno, la caída del dólar, la fragilidad de la economía y la infraestructura que la soporta.

CONTRA LA FARÁNDULA

Me voy sin asco contra la farándula criolla y extranjera, quiero ver muerta a Amy Winehouse, si ella escogió ese camino, que se muera sola, que no nos informen sobre sus enfisemas ni su delgadez, que no nos muestren sus flacura, que nos digan que es talentosa, pero drogadicta, que no la comparen con Janis Joplin, que no hagan un espectáculo con su decadencia.

Me voy sin asco contra las modelos criollas que buscan popularidad publicando sus videos sexuales y después se convierten a una secta rezandera.

CONTRA VICKY DÁVILA

Me voy sin asco contra la farandulización de la política. Le deseo una muerte pronta a Viky Dávila por mentirosa, amarillista y uribista ¡Qué mas se le puede pedir al periodismo colombiano?. No me olvido de Viky, ávida de dolor cuando preguntaba ¿Cómo se siente después de perderlo todo? A esa familia que ordenaba los escombros de su casa en el terremoto de la zona cafetera. Ahora tengo que verle esa cara de falsa picardía cuando dice “La cosa política sigue moviendo-SÉ”.

Razón tuvo el publicista que la puso en el comercial fastidiando con su información a los transeúntes que simplemente quieren vivir en paz… Y Viky ahí, parloteando, machacando datos a diestra y siniestra sin ninguna responsabilidad. Me voy sin asco contra Viky Dávila: ¿Por qué no te callas?.

CONTRA EL FURIBISMO

Me voy sin asco contra el furibismo que confunde al estado con el presidente, que reemplaza la democracia por un finquero, que justifica la violación de la ley, porque el presidente y sus ministros dizque están por encima…

Me voy contra el furibismo por simplista: cualquiera que critique a AUV en su fracaso de política internacional, en su forma delictiva de usurpar el poder, en su falta de política para el restablecimiento de los derechos de los desplazados, en la flaqueza de su economía; automáticamente se convierte en un terrorista. Furibistas: entiéndanlo de una vez: ¡Criticar a AUV no nos hace terroristas ni cómplices de las FARC, a las que también repudiamos por hampones sin norte político!. Criticar los desaciertos de AUV es el mínimo derecho que tenemos en el estado social de derecho. El estado no es él, la justicia no es él, el país no es él. Así mismo, sus críticos no somos proguerrilleros ni farianos, ni apoyamos el secuestro.

Criticamos a AUV por sus vínculos económicos, familiares y electoreros con las terroristas autodefensas y no nos dejamos de preguntar ¿Por qué los votos de los senadores uribistas, claramente elegidos bajo la bala y la motosierra de las mal llamadas autodefensas, solo sirven para investigar a los senadores y no al presidente que fue electo por esos mismos votos?.

Me voy sin asco contra la simpleza de la lógica furibista: Uribe ataca a las farc, las farc atacan a Uribe, si yo critico a Uribe, es porque apoyo a las farc. ¡Por favor señores furibistas: ¡Dejémonos de niñerías!, que si Uribe es bonito, que si Gerónimo es bonito, que trabaja, trabaja y trabaja, que si tiene un uribito. Ya basta.

CONTRA LA RADIO JUVENIL Y SU MAL-HUMOR

Me voy sin asco contra la radio juvenil, contra el humor soez, clasista y sexual, de sus locutores, me voy sin asco contra los estereotipos del humor de sábados infelices, de los regionalismos que ya no dicen nada sobre el país: los paisas son echados para adelante (¿qué es ser echado pá lante?), los santandereanos son bravos, los pastusos son brutos y los boyacenses ignorantes.

Que se mueran los comediantes disfrazados de campesinos geroces y sus historias de prejuicios, que se mueran sus chistes de muchachas del servicio campesinas amantes de sus patrones, que se acaben los chistes aburridos donde un paisa le gana un negocio a un pastuso, que se acaben los chistes de infidelidades y cornudos, por predecibles, por tontos, porque simplemente no hacen reír. Que se acabe sábados infelices y todos los cuentachistes de la radio, (Menos la luciérnaga y el Cocuyo a quienes solo les sobran “Papuchis” y los trovadores).

CONTRA LOS TROVADORES

Entonces me voy sin asco contra los trovadores, contra cualquier esperpento que rime, incluido el ese horror de himno nacional. Los trovadores con su sonsonete no animan ni a los paisas. Que se acaben los trovadores que solo riman las palabras fruta y abejorro. Que aprendan de los llaneros quienes van dejando acabar el contrapunteo por pura pereza. Dentro de poco, no tenderemos en los escenarios a los espontáneos trovadores que riman lo mismo con las mismas fórmulas de la exageración de los defectos de su público y la rima del doble sentido sexual.

CONTRA EL FUTBOL Y SUS BARRAS

Tanto que decir contra el fútbol y sus barras, que ni siquiera desgastaré mi rabia contra ese espectáculo de las masas. Solo me limito a decir que las cámaras no deben estar viendo los jugadores ni la cancha, que las cámaras deben estar hacia la tribuna para ver a todos esos desadaptados que corean con sonsonete argentino las idioteces del color, porque según ellos es mejor tener una camiseta roja que una azul y viceversa.

Que nos muestren en vivo y en directo como se traban antes, durante y después de los partidos, que nos muestren como se agarran a cuchillo por la espalda y como se siguen apuñalando en las calles. Esa es la sangre que necesitamos, que se maten los unos a los otros hasta que no quede alguien que salte y grite por un equipo. Que se acabe el fútbol para que la gente se mate en las calles, para que no tengan que ahorrar su sed de venganza durante ocho días, para que sigan rayando las paredes con los escudos de sus equipos. Las requisas deberían ser al contrario para darles armas a la entrada del estadio, para que se maten todos a ver si se acaban pronto las barras bravas y se llevan tras de sí el triste espectáculo del fútbol.

No olvides: cuando alguien empiece una conversación preguntándote de cuál equipo eres hincha; te subvalora y no merece ni siquiera que lo mires, es un mutilado intelectual, sal corriendo. Igual si te pregunta de qué signo eres, por qué nos has cambiado de celular, cuál crema adelgazante usas o si estás de acuerdo con la coronación de fulana en el reinado de la papaya.

CONTRA EL PATRIOTERISMO

Aquí en cambio no me alcanzan las palabras para estar entra del patrioterimos, de esa enfermedad tan contagiosa del nacionalismo, en cuyo nombre se han cometido las peores atrocidades de la historia y aún así, los políticos y los medios lo siguen promulgando. Sintetizo yéndome sin asco contra “Colombia es pasión”, contra sus íconos de folclorismo y de comercio, contra esa pretensión tropical en un país mayoritario de selva y de montaña.

Convoco al país a una quema pública de cuanto sombrero vueltiao haya, de cuanta banderita o y manillita tricolor, de cuanto escudo con cóndor y todo, de cuanta Shakira y Juanes esté por ahí impreso, de cuanta valla de Uribe, de cuando disquito de tropipop; a ver en qué les queda su pobre patria. Les quemo eso y les queda un vacío de símbolos para adorar.

La patria de mi abuelo tenía un pacto con el sagrado corazón, pero en 1991 se lo quitaron y ahora el pacto es con lo traquetos. Colombia es coca, traquetos, silicona, marihuana y mas traqueteos. Que se mueran todos, lenta y dolorosamente, es decir con mucha pasión, porque Colombia es pasión.

Me voy sin asco contra el patrioterismo de las marchas, contra el blanco de las camisetas, en especial la de “Colombia soy yo”, porque el Mono Jojoy, Marulanda, Mancuso, Uribe, Garavito, Fonseca, Pastrana, Samper, hasta Carlos Calero y Jota Mario y todos ellos están convencidos de que “Colombia soy yo” ¡Yo no quiero ser de esa Colombia!, es mas, ya no lo soy.

Me voy sin asco contra la marca Colombia es pasión, por decir la verdad, porque este país es pura pasión, cero cerebro, cero análisis, cero debate. Tienen razón los de Colombia es pasión, porque aquí no hay espacio para un argumento, solo para la histeria colectiva, para apoyar a Uribe o para atacar su estado con cilindros, ambos extremos son enfermos y yo estoy en ninguno de los dos. La pasión del paraco que solo confesó dos mil de sus víctimas cortadas a machete y motosierra mientras borracho escuchaba vallenato, es la misma pasión del guerrillero que tiene la sangre fría para enviar un cilindro a una iglesia donde están refugiados los niños de Bojayá.

Esa verraca pasión, de ser colombiano papá, es justamente el cáncer nacional. Acabemos esa pasión y pongámosle un poquito de cerebro al país a ver si cambia… pero los comerciantes seguirán diciendo que Colombia es pasión y todos les creeremos, apasionadamente.

Hay que orgulloso me siento de ser un buen colombiano… Colombia es pasión, vívela viaja por ella… son frases que me llevan del horror al asco…

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